It’s Monday, from my desk I can see as the clouds go away leaving a bare although gray sky.

it’s notable that it has been weekend and the cleaning has been lighter, at least in the drops of powder-filled crystals.

It is already filling the dining room; Jose Antonio, who is casually from my town, has just sit to read a book while waiting the arrival of food. Another woman approaches to the room, whose name is still unknown from me, which spends the day praying to a Virgin who she is wearing around the neck. Another guy, whom I could not tell their nationality, perhaps Indian, is sitting shivering by fever. Juan Luis arrives asking for someone who helps him put the sling on his arm,  I get up to help him because I had to take this 2 years ago when I hurt my shoulder fell in Pitres, La Alpujarra.

Nurses make us  tests. They only  take me the blood pressure, so they did me the rest of analytical me did on Friday, the morning after admission.

Cristina approaches to tell me that she is glad that my notebook, where I do these writings, have orange cover and she explains that it is the color of the archangel Gabriel that delivers plenty. Cristina is someone special, those people who have a different energy and you notes this just looking at them.  She knows well her appealing and enjoys creating an environment of illusion around her. I listen to her, I like this because I learn and most importantly, her remarks make me think though I do not believe far from everything she peddles with such enthusiasm about chakras, spirituality and energy.

It is strange how a number of people from different worlds begin to be part of your family. They calm me down with  just watch them every morning, knowing that everything remains the same.

The first day, my reception from my roommate was not so good. As soon as she saw me come she asked for going out voluntary . In one night and half a day in which we share room, she did not speak to me, not even look at me. Her only words were – ‘do not move tonight or I will wake up’. Luckily, the nurse soothed that first moment, he said -‘ hello, I’m Enrique. Do you know that you’re in Granada, in the PTS, hospital of Granada, on the second floor, in the psych ward? I answer nervous -‘ Look, I didn’t know that I was on the second floor,  always I  learn something new’

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Es lunes, desde mi mesa puedo divisar como las nubes se van apartando dejando un cielo descubierto aunque gris.

Se nota que ha sido fin de semana y la limpieza ha sido más liviana, al menos en los cristales llenos de gotas de polvo.

Ya se va llenando el comedor; Jose Antonio, que casualmente es de mi pueblo, se sienta a leer un libro mientras espera la llegada de la comida. Llega otra mujer cuyo nombre aún desconozco, la cual se pasa el día rezando a una virgen que lleva colgada al cuello. Otro chico que no sabría decir su nacionalidad, quizás indio, se sienta con la cabeza agachada tiritando de frío por la fiebre. Juan Luis llega pidiendo ayuda para colocarse el cabestrillo en el brazo, me levanto y le ayudo, pues yo lo tuve que llevar hace 2 años cuando sufri una caida en Pitres, la Alpujarra, en la que me lesioné el hombro

Las enfermeras realizan pruebas. A mí solo me toma la tensión pues el resto de analíticas me las hicieron el viernes el día después de ingresar.

Se acerca a Cristina para decirme que se alegra de que mi libreta donde realizo estos escritos tenga la portada de color naranja, y me explica que es el color del arcángel Gabriel que reparte la abundancia. Cristina es alguien especial, de esas personas que tienen una energía diferente y la notas con solo mirarlas y además ella lo sabe y le gusta crear a su alrededor un ambiente de ilusión. Yo la escucho, me gusta y aprendo y lo más importante, me hace pensar aunque no me cfeo ni mucho menos todo lo que ella pregona con tanto entusiasmo sobre chakras, espiritualidad y energías.

Es extraño como una serie de personas de mundos diferentes comienzan a formar parte de tu familia, transmitiéndote calma el sólo verlos cada mañana y saber que todo sigue igual.

El primer día,  el recibimiento de mí compañera de habitación no fue tan bueno, nada más verme entrar por la puerta llamó para pedir el alta voluntaria. En una noche y medio día en los  que compartimos habitación no me dirigió la palabra, ni siquiera la mirada. Sus únicas palabras fueron ” no se te ocurra moverte esta noche que si no me despertaras.”.  Menos mal que el agrado del enfermero me calmó en ese primer momento. Me dijo, hola, soy Enrique, ¿ sabes que estas en Granada, en el PTS, hospital de Granada, en la segunda planta, en la sección de psiquiatría? Con los nervios contesté ” Mira, en la segunda planta no sabía que estaba, siempre se aprende algo nuevo”.

Dreams’Espe 24-10-2016

 

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3 thoughts on “Monday, behind a window.~ Lunes, tras el cristal de una ventana.

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