London and the phantom of the opera

The thorn that I carry inside reopens and hurts with every movement, with every effort that my aching body tries to realize.
The wound is already so deep that sometimes it is about to touch that called soul. The soul, so subtle and so powerful which generates such energy that is capable of changing your world oy you can simply stop belonging to it. And your thorn, according to the motion I make, touches my soul, strikes it, its skin is so fine and sensitive, for, with a millimeter more depth of roze, my soul would break into a thousand pieces, Prick with the thorn of a beautiful rose, exploding at the same time that it dazzles by the beauty of the flower, and that makes the damage hurts a little less, although the result is is more.

My thorn is not beautiful, it is not sweet, I can not even smell it, maybe if it smells good and I face it enough so I can smell it, maybe that would numb the pain. But there is no smell, no color, no beauty, no aroma or force. There is nothing, and nothing hurts more than nothing. The absence of a whole or something. That emptiness breaks so sharply that no blessing nor magic potion can heal. The void is that, nothing, and where nothing is installed, nothing can grow there. My thorn is full of nothing, has emptied part of me, that’s why months ago that part of me left not to return.

I write this on a bus, full of people who travel, some with illusions, others, tired. A hostel is a good way to observe people, most of them alone, some not. Many happy, enthusiastic, not least. My foot, the destiny that makes my dreams can not be realized, but to win from me, has made me spend a lot of time in solitude and in the is more place, with a vibrant London around me, with a desire to walk by its gardens as the only objective of my journey, something so simple, that I could hardly realize. The first two days I decided not to think about pain, to pretend I did not exist, but this one has become stronger, to the point that the last three days have been impossible not to return after 10 minutes in the street, despite my effort, despite having tickets to a theater.

The emptiness as a malignant tumor spreads rapidly creating more empty, to the point that you stop being a person, you stop being something, to become nothing. And the little bit that remains of me tried to enjoy the musical the phantom of the opera. Who was going to tell me. I was the ghost, I felt the ghost, looking for love as the only element that could make sense to his life. I am the ghost. A ghost of mine, deformed, neglected, physically abandoned by not feeling “somebody”. Just something in the wrong place.

For two days I saw, I walked aimlessly but slowly, I discovered, I felt myself. Now minute by minute I stop feeling, and the thorn of your emptiness is doing the rest, breaking the little left of my soul. By the time he returns to Spain, all that is left is loose pieces, like the balloon that blows so hard, it exploded.

Less than a month ago, I think I was suffering from overdoses and autolytic ideas. In a month in London. Let them tell me that I am not brave, that I do not fight. But it does not matter, happiness, love, affection, that would fill my voids, flees from me.

Dreams’Espe 

Más En español

La espina que llevo dentro se reabre y duele con cada movimiento, con cada esfuerzo que mi dolorido cuerpo intenta realizar

La herida es ya tan profunda que a veces está a punto de tocar eso llamado alma. El alma, tan sutil y tan potente que genera tal energía que con ella puedes cambiar tu mundo o simplemente puedes dejar de pertenecer a el. Y tu espina, según el movimiento que yo realice, roza mi alma, la hiere, su piel es tan fina y sensible ya que con un milímetro mas de profundidad de roze, mi alma se rompería en mil pedazos, cómo lo hace un globo al pinchar con la espina de una preciosa rosa, explotando se a la vez que se deslumbra por la belleza de la flor, y eso hace que el daño duela un poco menos, aunque el resultado sea el mismo.


Mi espina no es bella, no es dulce, ni tan siquiera puedo olerlo,  quizás si oliera bien y yo me a encara lo suficiente para poder sentir su aroma, quizás,  eso anestesiaría el dolor. Pero no hay olor, ni color, ni belleza, ni aroma, ni fuerza. No ha nada,
y nada duele más que la nada.  La ausencia de un  todo o un algo. Ese vacío rompe de forma tan cortante que ningún bendice ni pócima mágica es capaz de sanar. El vacío es eso, nada, y donde la nada se instala, ya nada puede crecer ahí.  Mi espina está llena
de nada, ha vaciado parte de mí,  por eso hace meses que parte de mí se fue para no volver.
Escribo esto en un bus, lleno de gente que viaja, unos con  ilusiones, otros, cansados. Un hostel es una buena forma de observar a las personas, la mayoría solas, otras no. Muchas alegres, entusiasmados, las menos no. Mi pie, el destino que hace que mis sueños
no se puedan realizar, aunque por ganar de mí parte, me ha hecho pasar mucho tiempo en soledad y en el  is more lugar, con un Londres vibrante a mi alrededor, con un deseo de pasear por sus jardines cómo único objetivo de mí viaje, algo tan simple, que  o he podido apenas realizar. Los dos primeros días decidí no pensar en el dolor, hacer como si no existiera, pero este se ha hecho más fuerte, hasta el punto que los tres ultimos días han sido imposible no volverme tras 10 minutos en la calle, a pesar de mí
esfuerzo, a pesar de tener entradas para un teatro.

Y el vacio como un tumor maligno se extiende rápidamente creando mas vacío, hasta
el punto que dejas de ser persona, dejas de ser algo, para convertirte en nada. Y lo poquito que quedo de mi trató de disfrutar del musical the phantom of the opera. Quien me lo iba a decir. Yo era el fantasma, yo me sentí el fantasma, en busca del amor cómo
el unico elemento que podría darle sentido a su vida. Yo soy el fantasma. Un fantasma de mi, deformado, descuidado, abandonado fisicamente al no sentirse “alguien”. Sólo algo en un lugar equivocado.
Durante dos dias vi, caminé sin rumbo aunque lentamente, descubrí, me sentí persona. Ahora minuto a minuto vuelva a dejar de sentirme, y la espina de tu vacio está haciendo el resto, rompiendo  lo poquito que queda de mi alma. Para cuando vuelva a España, lo mismo sólo quedan trozos sueltos tirados, como el globo que de tanto inflarlo, explotó.

Hace menos de un mes creo, estaba ingreasada por sobredosis e ideas autoliticas. En un mes en Londres. Que me digan que no soy valiente, que no lucho. Pero da igual, la felicidad, el amor el cariño, que llenaría mis vacíos, huye de mí.

Dreams’Espe 

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