Cinco de la mañana, hora habitual a la que suelo despertarme desde hace unos meses y suelo pasar un rato leyendo hasta volverme a dormir,  el día que lo consigo que no son todos. Previamente me sucede lo mismo sobre las dos de la madrugada. 

El proceso es repetitivo, me despierto, empieza a leer, al rato comienzo a escuchar el ruido de las maquinillas que van abasteciendo el Mercadona que se situa junto a mi edificio. Los  ruidos de voces y alarmas de maquinaria hacia atrás forman parte de mis despertares hasta que poco a poco el cielo gris oscuro, y digo gris porque en plena ciudad el negro queda escondido por la luz de las farolas,  va cambiando a gris claro para ir tornándose poco a poco en amarillo mediante un amplio abanico de tonalidades.
Algo diferente ocurre esta noche, el ruido es excesivo y el sonido que llega a una séptima planta de los trabajadores hablando es demasiado alto.
Goma quemada, de repente empiezo a oler ha quemado. Me levanto y tengo la mala costumbre de dejar una pequeña lucecita en la entrada de mi estudio de forma que cuando me levanto en etas noches de insomnio no tengo que encender ninguna luz. Alrededor de luz veo moverse formando arcos que van y vienen algo parecido a humo. ¡Es humo!
Voy directo hacia la ventana, la abro y ¿cómo no he podido darme cuenta antes? Ciento de personas y repito, ciento, pues en mi dificio hay más de 100 estudios, están en la calle. Justo debajo de mí, fuego, Y entre medias coche de bomberos, policías y ambulancias. La medicación que tomo a esa hora se ve que ha distorsionado la realidad, de forma que yo le he quitado importancia justo en el momento en el que más lo tenía.
Me pongo unos leggins y decido salir rápidamente sin saber muy bien si es lo que le va debía hacer. Mientras bajo, varios bomberos con máscaras puestas me dicen que vuelva a mi piso, que para bajar tendría que tener una máscara pues el humo es mayor, que cierre las ventanas y ponga toallas mojadas para cerrar la ranura de la puerta. Ya es tarde pues  el humo lo llena todo, pero hago caso y vuelvo igualmente.
El fuego que en un principio había bajo mi ventana siete plantas abajo ya ha desaparecido por lo que poco a poco el aire comienza a renovarse y empiezo a comenzar a fijarme en lo que la gente que ha salido precipitadamente de sus casas se ha llevado. Todos los que tienen perro, salen con su mascota al igual que lo hice yo. La gente, sobre todo los que han visto el fuego junto a ellos coma es decir los de las planta baja, han salido tal y como estaba para salvar simplemente su vida y la de su mascota quien la tenía, alguno que otro llevaba al ordenador y una pareja una especie de maletín, lo cual me pareció súper ridículo.
¿Que os llevaríais si tuvieras que salir inmediatamente y solo pudierais coger una cosa? Es la típica pregunta que te hacen en cualquier entrevista o hasta las clases de inglés. En este caso lo vi , la mascota o simplemente tu vida. En esos momentos todo lo demás es superfluo.
Y mientras observaba las posesiones de la gente llevaba consigo, vi una camilla y un cuerpo tapado salir y pensé:  ¿porque no he sido yo?. E inmediatamente aún más rápidamente reflexioné que quizás en este caso tendría unas consecuencias económicas que no podía dejar como herencia a mis hijos, además, hoy es el cumpleaños de mi hija no podría dejarle esto como regalo.
¡Qué difícil es morirse cuando uno quiere, y sin embargo ¡qué fácil lo es a veces, como para la pobre anciana.
Muchas preguntas y nuevas cuestiones.

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